
No hay mal que por bien no venga, dijo alguien alguna vez, y supongo que será verdad. ¿Por qué? Porque anteayer enfermé con uno de estos típicos constipados entre otoñales-invernales que te cogen desprevenido y te fastidian tu vida durante al menos una semana completa. Así que hoy, por ejemplo, no he podido asistir a las clases de la Universidad (y parece ser que mis compañeros de Facultad han recibido algunas lecciones de Bricomanía en la clase de Pensamiento Creativo. Pero bueno, ¿estamos estudiando Periodismo o nos están preparando para ser carpinteros? @____@). Total, que no puedo estar todo el día en la cama, por lo que he decidido pasar...